
Decisiones de hoy marcan el futuro
Bajo el lema «Decisiones que marcan el futuro», la SPF presentó una hoja de ruta para sumar 500.000 hectáreas forestadas en Uruguay
La Sociedad de Productores Forestales del Uruguay (SPF) realizó este martes la octava edición de su tradicional Desayuno Forestal, bajo el título «Decisiones que marcan el futuro». El encuentro reunió a autoridades, representantes de empresas socias, productores, técnicos y colegas del sector, además de participantes conectados por streaming desde distintos puntos del país.
La jornada dio continuidad a la pregunta planteada en la edición anterior, qué pasaría si Uruguay incrementara su superficie forestal en 500.000 hectáreas, y avanzó sobre una segunda: qué condiciones son necesarias para que eso ocurra. Como resultado, la SPF presentó el informe «Sumar 500.000 hectáreas: porqué y para qué», que traza una hoja de ruta concreta para el sector.
Un sector que ya demostró su impacto
El informe repasó el rol del complejo forestal-maderero como motor económico del país: genera 46.600 empleos directos, indirectos e inducidos; aportó US$ 2.760 millones en exportaciones en 2025, ubicándose entre los principales sectores exportadores; recauda US$ 715 millones anuales en impuestos y carga social; y concentra US$ 350 millones en inversión prevista y en curso, correspondientes a tres nuevas industrias de madera sólida. A esto se suma que el 13% de la energía de biomasa generada por el sector se vuelca a la red nacional, y que más del 90% de las empresas y productores cuentan con certificación forestal internacional.
Qué significarían las 500.000 hectáreas adicionales
Según las proyecciones presentadas, sumar esa superficie representaría un incremento del 2,5% en el PBI, 16.600 empleos nuevos y US$ 1.300 millones adicionales en exportaciones. El informe también citó datos globales de FAO/OIMT: la demanda mundial de madera crecerá hasta 49% para 2050, lo que exigirá 33 millones de hectáreas de nuevos bosques plantados y una inversión de USD 40.000 millones anuales a nivel mundial, con el potencial de generar 1 millón de empleos nuevos.
Tres ejes de acción
El documento identifica tres frentes de trabajo:
- Marco regulatorio: avanzar de un modelo de aprobación sin plazos ciertos hacia un esquema basado en impacto —inspirado en Nueva Zelanda—, con un Estándar Nacional Forestal, notificación con plazos definidos y ventanilla única digital.
- Logística, infraestructura y energía: ampliar corredores para bitrenes y tritrenes, fortalecer el sistema ferroviario conectado al puerto de Montevideo, mejorar la infraestructura portuaria y el calado, y garantizar tarifas energéticas competitivas.
- Desarrollo industrial y mercados: impulsar nuevas industrias forestales, potenciar la construcción en madera y avanzar en la inserción internacional de productos, bajo una estrategia país que el sector denomina «Uruguay Forestal 2050».
A estos ejes se suman cuatro condiciones habilitantes: la integración de productores de otros sectores, el desarrollo del carbono y los servicios ecosistémicos, el fortalecimiento del capital humano y la innovación, y una mayor visibilidad y conocimiento del sector.
La palabra de la SPF
En la apertura del encuentro, la presidenta de la SPF recordó que la vocación de largo plazo del sector «tiene una fecha de nacimiento oficial: 1987», cuando plantar árboles en Uruguay «era una apuesta, no una certeza». Destacó que, desde entonces, nueve gobiernos de distinto signo político sostuvieron esa política de Estado, lo que permitió construir «un sector que da trabajo a más de 46.000 personas, que lidera las exportaciones del país y que certifica el 90% de sus plantaciones bajo normas internacionales».
Sobre el desafío actual, subrayó que el crecimiento futuro «no depende únicamente de los productores», sino de decisiones que se toman desde distintos lugares a la vez: reglas claras y estables para quienes invierten, e infraestructura acorde a la demanda de la producción. En ese sentido, remarcó que el documento presentado «es un mapa» que muestra qué falta resolver para que las 500.000 hectáreas «dejen de ser una posibilidad en un papel y se conviertan en bosque, en trabajo y en desarrollo real para el interior del país».
Un compromiso compartido El cierre de la jornada planteó un mismo objetivo desde dos frentes: que el Estado defina y mantenga reglas claras para todos, y que el sector privado responda con más inversión.