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Fuente: MIDES

El Ministerio de Desarrollo Social, a través del Instituto Nacional de Alimentación, realizará refuerzos alimentarios por los meses de junio y julio en departamentos del interior del país, en articulación con intendencias. Se trata de una contribución de la Sociedad de Productores Forestales del Uruguay a través del fideicomiso “Forestales en Acción”, por un total de 123.500 dólares.

El ministro de Desarrollo Social, Martín Lema, la subsecretaria, Andrea Brugman, la directora general de Secretaría, María José Oviedo y la jefa de Gabinete, Susana Pierri, acordaron en una reunión con la Sociedad de Productores Forestales que parte del dinero del fideicomiso fuera destinado al aumento de prestaciones alimentarias durante dos meses mencionados, con dichos recursos extrapresupuestales. 

El ministro había encomendado al director del Instituto Nacional de Alimentación, Ignacio Elgue, realizar un informe sobre la situación alimentaria de todo el país. De acuerdo al resultado de dicho relevamiento, se definió que parte del aporte de la Sociedad de Productores Forestales del Uruguay se destinara a reforzar la alimentación en departamentos del interior del país. 

El Ministerio de Desarrollo Social agradece la solidaridad de la Sociedad de Productores Forestales, que a través del fideicomiso “Forestales en Acción”, colabora no solo con los refuerzos alimentarios, sino también con otras prestaciones de la cartera.
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Fuente: Rurales El País

Las exportaciones del complejo forestal, que incluye a la madera, celulosa y el papel, representan cerca de una quinta parte del total de las exportaciones de bienes del país.

De acuerdo con el nuevo informe de Uruguay XXI, el fuerte desarrollo silvícola (gestión de bosques o montes forestales) de épocas anteriores, se encuentra actualmente en turnos de cosecha y habilitará un volumen muy importante de materia prima disponible. En este sentido, se quiere atraer nuevas empresas que trabajen en la promoción y el desarrollo de esta actividad.

De acuerdo con datos del Banco Central, destacados por el informe que busca promover la actividad, el sector forestal es uno de los más dinámicos en la economía nacional del presente siglo, ya que exhibe una tasa anual de crecimiento de 7,7%, en la última década. En esta línea, el sector representa alrededor del 3% del Producto Interno Bruto (PIB).

A su vez, las exportaciones del complejo forestal, que incluye a la madera, celulosa y el papel, representan cerca de una quinta parte del total de las exportaciones de bienes del país.

En cuanto al mercado laboral, el sector emplea directamente cerca de 17.000 personas, sin contar los empleos indirectos que genera el sector. También, se destaca en el informe que el 15% de la población del país vive en los departamentos con mayor cantidad de hectáreas forestales.

Por otra parte, el tejido empresarial, muestra en el entorno de 1.700 empresas vinculadas directamente al rubro. Las empresas nacionales son, en gran medida, de escala pequeña, y parte de ellas se cuenta entre los 77 aserraderos relevados en el país, señala el informe.

De acuerdo a las inversiones en el sector, la adquisición del aserradero Frutifor Lumber Company en Tacuarembó, se trata de una inversión de capitales estadounidenses y uruguayos que superará los US$ 20 millones entre los años 2021 y 2022.

Esta, pretende aumentar la capacidad de secado del aserradero, duplicando la producción y las exportaciones de madera procesada a partir del tercer trimestre de 2021.

Por otro lado, en 2007 se instaló la empresa de capitales finlandeses UPM y en 2009 lo hizo Montes del Plata, de capitales chilenos y suecofinlandeses. En tanto, Lumin es de capitales estadounidenses y brasileños.

Asimismo, el informe destaca que fondos de inversión del sector forestal, como GFP, BTG, Stafford operan en Uruguay.
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Fuente: Rurales El País

Informe de Uruguay XXI proyectó demanda hasta el 2030
El sector forestal tiene volumen suficiente de madera de eucalipto y pino para captar mayores inversiones y continuar creciendo en la industrialización según lo demostró el informe: Sector Forestal en Uruguay, elaborado por Uruguay XXI.

El Instituto aclaró que para poder determinar los volúmenes de ambas maderas con miras a 2050, hay que tomar en cuenta una serie de aspectos que refieren a la duración de los ciclos forestales, a los datos disponibles en la actualidad y las posibles líneas de desarrollo del sector forestal uruguayo.

Los ciclos forestales en Uruguay pueden ir de 10 a 20 años dependiendo del objetivo productivo (pulpa o aserrío).

«La plantación de pinos disminuyó paulatinamente hasta ser de muy poca importancia en los años recientes.

Sin embargo, lo plantado con anterioridad asegura una disponibilidad muy importante durante los próximos 20 años, con picos de volumen muy grandes en el futuro cercano. Un promedio de disponibilidad anual de madera superior a los tres millones de metros cúbicos, supera ampliamente la capacidad industrial instalada de Uruguay», detalló el informe.

La capacidad instalada de los aserraderos de pino nacionales «permite un consumo de entre 3.000 y 4.000 hectáreas de bosque maduro (un millón de metros cúbicos/año). La superficie destinada a plantaciones de pinos debería estar entre 60.000 y 80.000 hectáreas totales para suplir esa demanda y hoy es el doble de ese número», sostuvo el análisis. En 2019 había 25 millones de metros cúbicos en turno completo prontos para la cosecha. «Mucho de este volumen se exportó en bruto», recordó el análisis.

Por otro lado, el resto de los rangos, si bien se reducen paulatinamente en el stock plantado, los proyectados se muestran muy superiores a la capacidad instalada actual, con un volumen que asegura la oferta para cualquier emprendimiento industrial».

EUCALIPTO. Según la información recabada por Uruguay XXI, «se estima que de las 599.954 hectáreas plantadas, hay unas 107.487 manejadas para obtener madera de aserrío. Igualmente, por el manejo que recibe un bosque de madera de calidad, produce en su ciclo completo un tercio de su volumen en madera de aserrío y/o exportación y dos tercios de madera para pulpa».

Hay madera para rato. El informe de Uruguay XXI remarcó que «el promedio hasta el 2030 será de más de 20 millones de metros cúbicos anuales de disponibilidad, pero al igual que para el pino, hasta que no aumente la capacidad instalada, se irán acumulando volúmenes que permitan compensar las bajas de disponibilidad en el transcurso de las próximas dos décadas». Se estima que «con las tres plantas de celulosa funcionando a pleno, los primeros años de funcionamiento podría generar cierta presión sobre otros usos de la madera de eucalipto», dijo el informe.
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Economía, Noticias
Fuente: Revista Verde

EXPECTATIVAS PARA 2021 |

El sector observa con preocupación el proyecto de limitar la producción de madera, mientras destaca la recuperación de los mercados en la última etapa del año 2020.

El sector forestal observa con preocupación las limitaciones que se pretenden imponer a la producción del rubro, porque “atentan contra las reglas del juego y puede ser un factor crítico, que se sume al principal desafío que tiene Uruguay, que es el de los costos, que siguen sin muchos cambios”, dijo a VERDE Francisco Bonino, director de AF (Agroempresa Forestal), y directivo de la Sociedad de Productores Forestales. 

Bonino subrayó que tras varios años de actividad en el país, el sector “va madurando y empieza a posicionarse como un generador de desarrollo importante”. 

Agregó que, “a pesar de lo que parece, la forestación no está creciendo tanto en área, y la superficie está bastante estabilizada. Se cosecha mucho, y para crecer hay que plantar más de lo que se cosecha. Hoy la tasa de crecimiento no es como la de principios de los años 2000. Sucede que la visualización del proyecto UPM 2 puede llevar a conjeturas erróneas”.

Escenario para 2021

Dijo que para el arranque de 2021 ve un mercado más tonificado en precios y demanda. “Si el mundo logra enfrentar de buena forma la segunda ola del Covid-19, el comienzo de 2021 presenta buenas expectativas”, aunque “la recuperación de valores de la celulosa ha demorado un poco más”.

Bonino sostuvo que “el cambio más importante está vinculado al precio de los fletes en contenedores y en barco completo. El costo de los contenedores fue muy alto en 2020, porque hubo escasez global, muchos quedaron atrapados en distintos lugares por la caída del comercio, mientras que los fletes de barco completo tuvieron precios competitivos”.

Para 2021 se visualiza una estabilidad en el precio de los contenedores “pero en un nivel más alto al que teníamos hace un par de años, y también comienza a aparecer más oferta”. En el caso de los fletes de buque completo, los precios se han incrementado hasta en un 50%.

En el negocio forestal la logística “es súper importante, y en eso la pandemia también jugó a favor del sector, porque en 2020 el puerto estaba menos congestionado. En años anteriores teníamos serios problemas para atracar los barcos, desde la primavera había congestión con los cruceros. Esa competencia se redujo”.

Bonino consideró “muy bueno” que el puerto proyecte una profundidad de 14 metros y que se siga desarrollando, “porque es crítico en los costos”. Recordó que en 2019 la logística se favoreció porque otros países no querían exportar, pero ahora, con todos los países exportando, quedarán los más eficientes”. 

Mencionó un estudio de la Unión de Exportadores, que muestra que Uruguay tiene costos de servicios portuarios fuera del rango normal y está muy lejos de todos sus competidores, algo que “afecta a todos los sectores”. 

Recordó que la cadena forestal debe gran parte de su valor a la logística, “y si existen problemas y altos costos, se afecta directamente a la competitividad del sector”.

Entre los principales destinos para la colocación de pino aparece China, que se lleva el 60%, e India con el 40%. Para el eucaliptus la diversificación de mercados es interesante: China, Vietnam, Camboya, Malasia, India, Corea del Sur y otros países de Asia.

El covid y su impacto en 2020

Bonino dijo que el Covid-19 en el sector forestal tuvo distintas etapas. “En los primeros meses de pandemia mercados como China, Vietnam y otros países de Asia estaban parados. Teníamos un problema antes que el resto de los sectores, y en ese momento no teníamos claro su alcance ni la dimensión”, señaló. 

Luego, la pandemia se fue globalizando, pero en los mercados donde comenzó el coronavirus la situación se fue normalizando, y eso fue favorable para algunos productos del sector forestal. “Sobre fines de marzo y principios de abril, los mercados comenzaron a demandar, y la exportación se reactivó”, repasó. 

Agregó que la demanda por eucalipto para madera aserrable tuvo un proceso gradual. “Se empezó a recuperar de a poco, y terminó el año con un volumen superior al de 2019, aunque con menor precio”, indicó.

Las exportaciones de troza de pinos también se vieron influenciadas por la pandemia. “Comenzamos el año prácticamente sin ventas, porque los precios estaban muy bajos en abril. Nueva Zelanda ingresó en un cierre muy estricto y, siendo la principal fuente de suministro de China, nos abrió las puertas y subieron los precios. A partir de allí se comenzó a exportar con buen dinamismo”, valoró.

Explicó que no todos los productos forestales tuvieron el mismo comportamiento. “Las exportaciones de chips se pararon y no retomaron; y el precio de la celulosa estuvo muy influenciado por la pandemia, aunque sobre fin de año empezó a recuperarse”, dijo.

Por último, señaló que en los mercados de madera aserrable hubo varios meses de incertidumbre, porque los países demandantes no estaban consumiendo. “Recién desde julio o agosto se retomaron las ventas, y como Uruguay estaba abierto para exportar, se pudo vender a diversos mercados”, destacó.


Revista VERDE N° 90

 
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El desarrollo del sector forestal, un rubro de la economía que tuvo el apoyo de todos los gobiernos en los últimos 30 años, quedó en entredicho en el Parlamento la semana pasada.

Con los votos de Cabildo Abierto (CA), el Frente Amplio (FA), y el Partido Ecologista Radical Intransigente (PERI), la Cámara de Diputados dio media sanción a un proyecto de ley que pone límites a la producción forestal.

Redactada por el diputado Rafael Menéndez, de CA de Tacuarembó, la iniciativa establece que de ahora en adelante “la plantación de bosques Generales y de Rendimiento (…) queda limitada a los suelos de Prioridad Forestal, y que, en general, esa forestación “no podrá superar el 10% de la superficie nacional bajo explotación agropecuaria”.

Este hecho político generó tensiones fuertes dentro la coalición multicolor. Varios diputados oficialistas sostuvieron que con el proyecto se estaba cambiando “las reglas de juego” para los inversores y yendo contra el derecho a la propiedad.

A las pocas horas la Sociedad de Productores Forestales emitió un comunicado en el que considera que la media sanción de ese texto “pone en tela de juicio la seguridad jurídica, no solo en el sector forestal sino en todas las actividades económicas del país, lo que es un elemento clave para la atracción de inversiones y es un activo competitivo a nivel internacional”.

¿Qué se juega el sector con esta ley, que ya tiene media sanción de la Cámara de Diputados? Lo conversamos esta mañana En Perspectiva con Nelson Ledesma, secretario de la Sociedad de Productores Forestales.

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Sociedad de Productores Forestales advierte sobre proyecto de ley que genera perjuicios económicos, que afecta seguridad jurídica por generar una restricción sin precedentes y quiebra una política de Estado, sostenida por siete gobiernos de tres partidos políticos, durante tres décadas.

La “Sociedad de Productores Forestales” manifiesta su honda preocupación por la aprobación en Diputados del proyecto de ley que limita la producción forestal, ya que una normativa con ese alcance supone un grave riesgo para las posibilidades de desarrollo del sector, y del desarrollo económico del país.

La sanción de una ley en ese sentido pone en tela de juicio la seguridad jurídica, no solo en el sector forestal sino en todas las actividades económicas del país, lo que es un elemento clave para la atracción de inversiones y es un activo competitivo a nivel internacional.

El proyecto aprobado por la Cámara de Diputados establece un límite para la superficie a forestar, junto con la prohibición de hacerlo fuera de tierras fijadas como “prioridad forestal”, lo que no tiene antecedentes en nuestro país.

De esa forma, se busca imponer restricciones a la libertad de producción, lo que en nuestro ordenamiento jurídico solo puede hacerse para preservar un bien superior que se vea amenazado. Sin embargo, no existe en el proyecto, ni en su exposición de motivos, argumentación sobre cuál es el bien superior a preservar.

La restricción planteada atenta contra la posibilidad que los productores puedan elegir el mejor destino productivo para sus tierras.

Los productores que participan en la forestación, mediante alianzas o esquemas de fomento, en general pequeños, serán los más perjudicados, porque para ellos las posibilidades de desarrollar actividad productiva será limitada y consecuentemente se afectará negativamente el valor de la tierra y de sus activos.

Este proyecto de ley quiebra una tradición republicana, sostenida por siete gobiernos de los tres partidos políticos que gobernaron el país, para pasar a un sistema de actividad limitada y restringida, trastoca decisivamente las bases fundamentales que permitieron el desarrollo de estos años.

La estabilidad y seguridad jurídica han sido pilares diferenciadores de Uruguay a la hora de atraer inversiones en todos los sectores de actividad. En este sentido, la aprobación de este proyecto supondría perder este activo competitivo, teniendo como marco la afectación de un sector fundamental para la economía que ha sido pilar de atracción de grandes inversiones. 

En caso de prosperar este proyecto, el sector forestal sería el único del agro en tener una cota sobre las tierras que puede dedicar a la actividad, lo cual significa una discriminación negativa, sin fundamentos ni precedentes.

Por todos estos motivos, la “Sociedad de Productores Forestales” considera que el proyecto supone un grave riesgo para las posibilidades de desarrollo de la actividad forestal y del país.
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Noticias
Fuente: MIDES

El martes 24 de noviembre se inauguró un nuevo centro de alojamiento para personas en situación de calle, autoválidas y mayores de edad. Se trata de 10 módulos con baño privado que funcionarán como dormitorios donde se alojarán 24 personas con opción de ampliar el cupo durante el invierno.

El terreno fue cedido por la intendencia de Cerro Largo que también aportó mano de obra de arquitecto, oficial albañil y peones que trabajaron junto a personal del Ministerio de Defensa en la limpieza, nivelación y preparación del terreno para la óptima instalación de los módulos.

La Sociedad de Productores Forestales, a través del Fideicomiso «Forestal en Acción» hizo posible el traslado de los módulos desde Montevideo, la compra del mobiliario y los materiales para la finalización de la obra.

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Comunicación, Noticias
Una delegación del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, encabezada por el ministro Carlos María Uriarte participó en la gira organizada por la Sociedad de Productores Forestales, el 12 y 13 de noviembre. Las empresas visitadas fueron Cofusa, Urufor y Fymnsa en Rivera y Lumin y Macroplan en Tacuarembó.

La gira tuvo como objetivo dar a conocer el trabajo que se realiza en las empresas forestales, desde los viveros hasta la industrialización. El foco de las visitas estuvo en la producción de madera sólida, tanto en Pino como en Eucalyptus, con la consiguiente incorporación de valor agregado, todos productos que, en su mayor parte, son exportados. En todos los casos presentados existe integración vertical.

Por parte del ministerio participaron, el ministro Carlos María Uriarte y el director forestal Carlos Faroppa. Por parte de la SPF estuvieron presentes, su presidente Diego Mora, Francisco Bonino, Miguel Helou y Claudia Pittamiglio.

En Cofusa y Urufor la delegación estuvo acompañada por uno de los representantes de las empresas y directivo de la SPF, Javier Otegui. En la recorrida se pudo visitar el vivero clonal de Eucalyptus grandis, poda en altura de bosques de Eucalyptus grandis con 22 años de edad   y la cosecha de la misma especie con turnos de rotación de 25 años.

En Fymnsa, la delegación estuvo acompañada por uno de los representantes de la empresa, Pablo Balerio, también directivo de la SPF. Se pudo observar plantaciones de Pinus taeda y se visitó la planta industrial. Esta empresa procesa en su totalidad madera de Pinus taeda.

En Lumin la delegación estuvo acompañada por Álvaro Molinari, gerente de la empresa y directivo de la SPF. Se realizó una recorrida por las Microcuencas La Corona, el vivero y la planta de Lumin, así como también la nueva obra.  Lumin produce paneles con láminas tanto de Eucalytus como de Pino.

En el establecimiento Macroplan acompaño el gerente general de Bosques del Uruguay Dan Guapura, en esta visita se pudo ver la plantación 2020 otoño y primavera de E. grandis y E.dunii.

En todas las instancias, las áreas visitadas fueron presentadas por los técnicos que trabajan en las empresas. Se destaca el alto grado de compromiso y dedicación que mostraron todos los técnicos que participan de las diferentes empresas.

Nos resta agradecer a las empresas que nos hayan abierto sus puertas y felicitarlos por el profesionalismo con que llevan adelante su labor. Sin duda son ejemplos a seguir.

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Comunicación, Eventos, Noticias
Fuente: El Observador / Analía Pereira

La Sociedad de Productores Forestales lideró un intercambio de pareceres sobre el tema «Integración productiva sostenible: el próximo desafío país»

La integración entre forestación y otras producciones del agro -ganadería, agricultura y apicultura, por ejemplo- y el cuidado ambiental se presentaron como desafíos del sector, en el Desayuno Forestal de la Sociedad de Productores Forestales del Uruguay (SPF), realizado el pasado miércoles.

El presidente de la SPF, Diego Mora, abrió el evento destacando que la gremial busca promover un sector «sostenible, competitivo y comprometido con el desarrollo integral del país».

En línea con esa intención, se realizaron dos mesas de diálogo en las que se discutió la posibilidad de integrar la forestación con otras actividades económicas y el impacto ambiental que eso considera.

«El mundo hoy exige materiales renovables. La preocupación mundial está en la deforestación, cuando en nuestro país hemos logrado proteger y aumentar el área de bosque nativo, realizando toda nuestra producción en bosques implantados», expresó Mora, y añadió que desde el sector entienden que la producción será «un pilar para el desarrollo sostenible de Uruguay, siempre que logremos cuidar y hacer uso responsable de los recursos naturales».

Integración productiva En la mesa «Integración productiva» participó el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Carlos María Uriarte, quien habló sobre la importancia del rubro en la economía nacional y la posibilidad de que se integre con otras producciones, por ejemplo la apícola.

«Ver que solo el 20% de los apícolas están en los montes nos dice que hay un nuevo potencial para desarrollar en el marco de la certificación», comentó, y destacó que la producción forestal está libre de uno de los principales problemas del apicultor: el uso de productos químicos. «La producción apícola en la forestación puede dar esas garantías que hoy el mercado le exige y condiciona», dijo.

«El Uruguay que nos imaginamos es un mosáico, donde interactúen los sectores productivos y no productivos. Ese es el paso que nos falta dar para imaginarnos un Uruguay más sinérgico», añadió el ministro y definió a la Ley Forestal N° 15.939 como «un ejemplo y un sueño para muchos rubros que quisieran tener el mismo marco para encarar una producción planificada».

En esta mesa participaron el consultor en producción ganadera, Álvaro Simeone, quien expuso sobre el impacto de la forestación en la ganadería; y el productor Francisco Bonino, quien habló de la unión entre la producción forestal y otras actividades económicas. Citó, por ejemplo, que hay más de 2.000 ganaderos criando animales en predios forestales y también 420 apicultores.

Ambiente y agro En la mesa de diálogo «Ambiente y agro» el académico Fernando García Prechac expuso sobre el impacto de la forestación sobre los suelos; y el productor Nelson Ledesma habló sobre sostenibilidad y forestación.

Adrián Peña, ministro de Ambiente, fue el tercer orador en esa mesa. El jerarca destacó el potencial de crecimiento económico del rubro y reconoció que existe una tensión entre la producción forestal y el cuidado medioambiental, y que «la gestión de esa tensión es lo que nos va a sacar adelante, tomando decisiones con información, sin estar parados en fundamentalismos».

Añadió que, con respecto a «falsas oposiciones que se han construido con respecto a lo que la forestación genera», la oportunidad está en «poder transparentar, informar y demostrar qué es efectivamente lo que está pasando, que no es siempre lo que por allí se dice».

Peña explicó que desde el ministerio están estudiando cómo trabajan los sectores productivos para buscar «el justo trabajo entre producción y ambiente».

Informó que las tres principales preocupaciones de la cartera con respecto a la producción forestal son el cuidado del agua, de la biodiversidad y de los suelos. En su presentación, Ledesma enfatizó en que el rubro forestal es uno de los más controlados, por las
exigencias de normativas de certificación internacional, como el PEFC o FSC.

Al término del evento, Mora sintentizó a El Observador: «El sector no ha escapado a la situación de incertidumbre internacional, somos un sector agroexportador y dependemos de los mercados internacionales, somos positivos en que somos un sector con capacidad de pasar una coyuntura más compleja, como le ha pasado a otros sectores».

«Veo el mediano y largo plazo con perspectivas de crecimiento y buenos niveles de rentabilidad», concluyó el presidente de la SPF.

Polémico anuncio del ministro de Ambiente
El ministro de Ambiente, Daniel Peña, anunció que el ministerio trabaja en un proyecto de actualización de la categorización de suelos, que incluye el control de proyectos forestales de áreas menores de 100 hectáreas por parte de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama). Lo que se propone es, dijo: «Autorizar los suelos de uso forestal y aquellos en no prioridad forestal clase 6 a 7, categorizados como de aptitud de uso forestal, generalmente menores a 114, como el resto de los suelos del grupo 502 B, y permitir plantar como
máximo 10% en 50 hectáreas de otros suelos clase 3 y 4 de uso agrícola, con limitaciones», y agregó que para conservar la biodiversidad se propone definir la estrategia de campo natural de acuerdo «al porcentaje remanente de campo natural de la Unidad 5 de cuenca que se encuentre en buen estado de conservación».

En tanto, para el cuidado del agua, señaló, se quiere «minimizar el avance de la forestación en aquellas cuencas Unidad 5 que se encuentran sobre forestadas o por encima del 50% de la cuenca ya forestada».

Este anuncio sorprendió a los productores, que en varios casos dijeron no estar enterados de la iniciativa. Varios se mostraron molestos, incluso hubo quienes le respondieron al jerarca. Tras la reunión, Peña dijo a El Observador que «es natural que exista tensión entre la propuesta productiva y algún costo que quiere poner el ministerio», pero que está abierto a hablar con los productores.

«Restringir la actividad forestal»
Varios oradores y productores que participaron del evento le respondieron al ministro de Ambiente, Daniel Peña, quien escuchó dudas y reclamos y respondió que lo expuesto «todavía es una propuesta».

Consultado por El Observador, Diego Mora, presidente de la gremial anfitriona, declaró: «Nos sorprendió un poquito, porque no sabíamos lo que se estaba manejando a nivel del Ministerio de Ambiente. Creemos que esto va a dar, como bien dijo el ministro, para trabajar mucho y aportar información objetiva que permita el debate y ver realmente qué es lo que queremos definir como líneas de acción para el Uruguay productivo.

Sobre eso, conversar y seguir trabajando, creemos que ese es el camino». Entre las respuestas que se le dieron al ministro, Ledesma opinó que en la propuesta se muestra una restricción a la producción del sector.

«El ingeniero García habló sobre los beneficios de la producción forestal y la contribución que hace para evitar la degradación, y lo primero que veo acá es de alguna forma restringir la actividad forestal», dijo, y añadió que desde la gremial se quedan «con un sabor amargo». Por su parte, el gerente forestal de Montes del Plata, Diego Carrau, enfatizó en la burocracia que supondría un control de los proyectos menores a 100 hectáreas por parte de Dinama: «Me parece que a veces no se tiene en cuenta los tiempos que lleva toda la tramitación de un proyecto forestal. Y es al único sector al que se le exige esta cantidad de documentación», comentó y le pidió a los dos ministros presentes (Peña y su par de Ganadería, Agricultura y Pesca, Carlos María Uriarte): «No se olviden del productor».
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Fuente: La Diaria

Sociedad de Productores Forestales defiende que producción “secuestra” todo el carbono que produce el país y “lo deja excedentario”, y que hizo aumentar área de bosque nativo.
En la actualidad la forestación es el segundo rubro de exportación de Uruguay, con 2.200 millones de dólares al año, lo que supone 3,6% del producto interno bruto. El sector emplea a 25.000 personas en puestos directos e indirectos. Sin embargo, para Francisco Bonino y Nelson Ledesma, integrantes de la Sociedad de Productores Forestales (SPF), este tipo de producción no es bien vista aunque, por ejemplo, hace aportes al medioambiente porque “secuestra todo el CO2 que genera el país y lo deja excedentario, pero el balance total de carbono termina siendo negativo porque tenemos emisiones de la ganadería”, dijo Nelson Ledesma.

¿Por qué piensan que el sector no es bien visto por la opinión pública?
Francisco Bonino: El sector forestal llegó a la sociedad hace sólo 30 años. Lo que nos pasa es que nos cuesta abordarlo desde las aristas positivas. En lo ambiental hoy el sector forestal tiene 15.000 hectáreas de alto valor de conservación, donde se monitorea fauna y flora, y otras 400.000 hectáreas que se manejan con un estándar alto de conservación.

Nelson Ledesma: Hay mucho desconocimiento y esto genera prejuicios. Además, hay muchos mitos, como el del agua y el del deterioro de los suelos. Ya hay comprobación científica, por estudios de la Universidad de la República e internacionales que dicen que el agua no es un problema para Uruguay y que no es verdad que los suelos forestales queden degradados, pero eso repetido muchas veces pone al sector como problemático cuando en realidad es lo contrario. Si se analiza lo que solicitan los expertos científicos sobre la conservación del suelo, el forestal quizá sea uno de los sectores productivos que más contribuyen a la conservación del suelo: en lo que tiene que ver con la erosión, la posibilidad de filtración de agua para mejorar su calidad y que no lleguen elementos contaminantes a los ríos. Hoy tenemos el problema del río Santa Lucía; seguramente, si estuvieran forestadas ambas márgenes, no sufriría todo lo que es el aporte de los fertilizantes o de productos químicos. Además, el contrato con UPM 2 distorsiona el proyecto forestal, incluso el de UPM y los beneficios que tiene para el país, y se busca atacar un contrato con opiniones sobre el sector.

¿Piensan que el Santa Lucía se podría forestar?
Ledesma: Cuando no hay bosque nativo, es una de las alternativas. Sería una de las barreras entre la actividad de alta producción y el río. Se podría plantar bosque nativo, pero es una alternativa poco práctica en función de lo que demora, además de lo que implicaría en inversión y tiempo.

Bonino: La forestación en Uruguay en ningún caso ha sustituido el bosque nativo. Una de las cosas buenas que han pasado por tener forestación es que el bosque nativo creció, porque la gente solía usar su madera como fuente de energía, y ahora empezó a usar la forestal.

El diputado de Cabildo Abierto Rafael Menéndez presentó un proyecto de ley para limitar la forestación.¿Qué opinan sobre el articulado?
Ledesma: En la exposición de motivos se dice que el país necesita producir alimentos, como si Uruguay estuviera todo forestado, mientras que cuando se va a los datos objetivos se comprueba que Uruguay tiene un área forestada de 6% del territorio. Si uno proyecta hacia adelante, con suerte en los próximos 30 años vamos a llegar a 9% o 10%. Además, el sector produce en suelos de prioridad forestal en 85% de los casos. Son suelos de baja productividad que no son útiles para la agricultura. Todos esos discursos y argumentaciones no tienen sustento ni en la realidad ni en lo técnico ni en lo científico.

La forestación ha captado fondos de ahorro previsional y de cajas paraestatales. Eso significa que son considerados un rubro de bajo riesgo. ¿Han pensado que la industria pueda captar otros fondos para invertir?
Bonino: La historia de los fondos de inversión en Uruguay empezó con fondos de afuera, los primeros que invirtieron en Uruguay, por los años 2000, eran de Finlandia, Suecia, también hubo de Estados Unidos. Eso lo que nos mostraba era que para cierto tipo de inversión de bajo riesgo y largo plazo, asociados, por ejemplo, a una jubilación, era lo que se buscaba; así, mirando ese ejemplo, se generaron en Uruguay los primeros fondos locales, donde invirtieron las AFAP en 2011. Desde entonces hubo un crecimiento muy importante de los fondos de pensiones uruguayos, que llegan a 1.500 millones de dólares; es un buen camino porque no está sólo el ahorro de gente de otros países, sino que los uruguayos estamos aprovechando esos beneficios. De alguna forma estamos cerrando el circuito de los beneficios que la sociedad puso al promover esta actividad. Los fondos de pensión tienen 15% de la superficie forestada.

¿Cuánto es lo mínimo que hay que plantar para que un emprendimiento sea productivo?
Ledesma: Para una planta de celulosa, 250.000 hectáreas efectivas de bosque. Hay proyectos industriales más chicos, pero estamos hablando de 10.000 hectáreas. El suministro de la industria tiene que ser continuo, hay que plantar sucesivos años para poder tener producción, y eso implica un área mayor.

¿Cómo se organiza el trabajo en el sector?
Bonino: Las empresas tienen los campos o los bosques, pero también hay empresas que dan servicios, y eso tiene que ver con la dispersión geográfica. Hay muchas pymes [pequeñas y medianas empresas] que dan servicios. En la forestación un año viene la planta, otro la poda, pero es posible que por cinco años el trabajador no vuelva a ese bosque, entonces lo que ocurre es que se generan momentos de mucha actividad por hectárea, por ejemplo en la cosecha, y hay momentos en los que no hay actividad en ese bosque.

Ledesma: Esa gente va a otro bosque; son zafrales y empleados de un contratista que da servicio a muchos bosques durante todo el año.

Las exportaciones de celulosa han venido cayendo en los últimos meses. ¿Esto es producto de la pandemia por la covid-19 o inciden otros factores?
Ledesma: Es un mix. Si bien el volumen se ha mantenido, porque las plantas necesitan seguir produciendo, ha caído fuertemente el precio. Hice un comparativo de los primeros siete meses de 2019 con los primeros siete meses de 2020, y el precio promedio cayó 30%. El precio de la celulosa viene cayendo desde antes de la pandemia, debido a una dinámica de desbalance entre la oferta y la demanda. Obviamente la pandemia lo agudizó porque bajó el consumo asociado a papel de impresión, no tanto a tisú [papel liviano como el higiénico, de cocina, servilletas], ese, en la medida en que mejoran las economías, aumenta, pero en una planta no es posible cambiar porque la estructura es diferente. Ha bajado el papel de impresión porque no hay colegios ni oficinas en el mundo.

En algunos departamentos, por ejemplo Colonia, las juntas han aprobado la extensión de los suelos para forestar. ¿Les parece necesario que se amplíen los terrenos para plantar?
Bonino: En Uruguay todavía hay lugar para crecer, las empresas cuando forestamos no lo hacemos en más de 50% o 60% del campo, porque hay áreas en las que no se puede, como aquellas en las que hay cañadas y arroyos. A veces pasa que en algunas zonas, asociadas a un suelo de prioridad hay uno de no prioridad y para darle una escala utilizable se necesita plantar algún pedazo más; en esos casos es necesario pedir autorización a la Dirección Nacional de Medio Ambiente [Dinama] o a las juntas departamentales. También puede pasar que haya suelos en una zona no forestal pero con piedras o con poca profundidad, que podrían ser de uso forestal; esas autorizaciones tienen que ver con eso. Además, esto permite que en suelos cercanos a los centros de consumo haya menos fletes; hay que tener en cuenta que el flete es un costo país.

Ledesma: Hay un concepto técnico que es importante: no es de interés plantar en un suelo de índice de productividad muy alto, porque cuanto más alto es, hay más porcentaje de arcilla y menos crecen los árboles.

Bonino: Hay una cosa interesante en su pregunta. Estamos hablando de que hubo que pedir permiso a la Junta Departamental para plantar árboles, eso muestra el nivel de regulación que tiene el sector: nadie pide permiso para plantar soja o arroz, y no es porque esas actividades no tengan impacto, todas lo tienen. Aun en el entendido de que alguien esté de acuerdo o no con que se foreste, la decisión pasa por un organismo que puede decir que no.

Ledesma: El sector agropecuario ha visto al forestal como una forma de diversificación y por ley se puede plantar 8% de los predios, aunque no sean suelos de prioridad forestal. Es una alternativa interesante para el productor agropecuario.

¿Con la nueva planta de UPM se necesitarían más árboles?
Bonino: Seguramente se va a plantar un poco más en la zona de influencia de la planta o cerca de ella, pero el aumento puede ser menos de 10% de lo que hoy está forestado, unas 100.000 hectáreas más. Partimos de la base de que hay un millón de hectáreas forestadas, sobre eso la planta puede implicar 10% más.

Se manifestaron en contra de extender el área protegida de la Quebrada de los Cuervos. ¿Tienen conflictos con estas áreas?
Bonino: Primero queremos aclarar que estamos a favor de las áreas protegidas; de hecho, hay dos que son cogestionadas entre la Dinama y empresas forestales, porque están en áreas que aportaron las empresas. En el caso de la Quebrada de los Cuervos estuvimos en desacuerdo en el proceso de cómo se llevó adelante, ya que entendemos que no se respetaron los pasos que correspondían ni los resultados de las consultas públicas que se hicieron. El proceso se apuró por motivos que desconocemos, la ampliación quedó un 28 de febrero, en el final de un gobierno, algo que por sentido común no es lo deseable. Tenemos 400.000 hectáreas con altos estándares de conservación, es mucho más que las áreas protegidas totales de Uruguay, no es un tema en contra de las áreas.

Ledesma: Uruguay tiene que replantearse cuál es su política de conservación. Hoy, como están las cosas, un alambrado te puede cambiar la política de conservación de un predio al otro, entonces, si se quiere conservar un ecosistema, se supone que es continuo, no puede ser que un alambrado cambie lo que se puede hacer.

Bonino: Lo que han demostrado los estudios es que en el área de cortafuegos aumenta la diversidad.

Ledesma: 80% de las empresas estamos certificadas por organismos internacionales, todos los años tenemos auditorías que son mucho más fuertes que las que el Estado puede hacer. El forestal posiblemente haya sido uno de los sectores que más han aportado al conocimiento de la flora y la fauna. Durante muchos años no hubo recursos para salir, pero el sector forestal, debido a su certificación, empezó a contratar numerosos técnicos que empezaron a ir al campo y recorrieron todo el país, y eso permitió que se identificaran especies, y para las que ya estaban identificadas se encontró cuál era su hábitat. Hay una cantidad de información que fue aportando el sector.

¿Cómo ha impactado la pandemia en la industria?
Bonino: La situación de la industria y es distinta de la del campo. En el campo no se afectó el trabajo porque tiene la ventaja del espacio entre las personas y las empresas han tomado medidas de prevención y han podido funcionar sin tener brotes; cuando hubo un caso localizado, se lo agarró a tiempo. Donde más se nota es en lo industrial, que se une con la comercialización: hay aserraderos que debieron bajar su ritmo de trabajo y hay plantas de chipeado que han tenido que parar porque hay menos exportación de chips. También hay oportunidades, hay mercados en el mundo que se cerraron por la covid-19 y generaron oportunidades para exportaciones. Por ejemplo, el pino estuvo parado por problemas de precios antes de la pandemia y durante esta resurgió. De todos modos, en líneas generales, el efecto de la covd-19 ha sido negativo como en todas las actividades.

¿Cómo se puede diversificar el sector?
Ledesma: La celulosa es un componente orgánico muy interesante; la nanocelulosa hoy se usa para una cantidad de productos, entre ellos componentes de autos, aviones, se está estudiando para las pantallas de los celulares, para blindaje. Después está la fibra para la vestimenta. Hoy hay muchas marcas de ropa internacionales que tratan de sustituir la fibra producto de las petroquímicas por fibras naturales, entre ellas la celulosa.
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