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Comunicación, Economía
La Sociedad de Productores Forestales expresa su honda preocupación por la fuerte afectación de actividades económicas que se ha generado por una cadena de medidas sindicales, lo que daña fuertemente a la producción nacional, a su sector exportador y al sector forestal. 

Expresamos nuestra profunda preocupación por la situación que se vive en el Puerto de Montevideo. En momentos en que comienza a visualizarse la reactivación económica luego de superar los momentos más difíciles de una pandemia, el sector exportador es uno de los principales motores de la dinamización de la actividad. Las trabas en el desarrollo del comercio exterior y  las exportaciones, perjudica al Uruguay en general al afectar los ingresos de divisas del país y la confiabilidad del Uruguay en los mercados mundiales de destino.

El cese de las operaciones portuarias supone paralizar la principal puerta de entrada y salida de productos del país, con impactos que trascienden los días de paro. Para los exportadores imposibilita cumplir con los compromisos contractuales asumidos, con consecuencias económicas inmediatas y la eventualidad de perder la relación comercial con el cliente. Para los importadores, implica retrasar sus operaciones por semanas y asumir costos imprevistos para acceder a las cargas esperadas desde otros puertos de la región (Brasil o Argentina). Para las empresas navieras es un factor de desestímulo adicional a recalar en nuestro puerto, el que de por si aporta volumenes de carga menores para su negocio y ahora suma dificultades operativas por este conflicto. Todos estas trabas y dificultades frenan la actividad amenazando la ansiada reactivación económica y el empleo.

Asimismo, nuestra gremial observa con gran preocupación el clima de conflicto generado en la mayor obra de construcción del país en el marco de una nueva ronda de consejos de salarios. Consideramos que el desarrollo industrial constituye un elemento determinante para la competitividad y proyección futura del sector forestal en su conjunto. La visualización por parte de los inversores de un clima conflictivo como el actual, genera un claro desestímulo a la radicación de inversiones, con evidentes efectos negativos en las perspectivas de generación de empleo.

Ante este hecho, consideramos que toda negociación debe ser llevada a cabo con respeto y responsabilidad por las partes involucradas y rechazamos toda expresión de radicalización que dificulte el diálogo, el buen relacionamiento y la negociación.

Comprometidos con el respeto a las oportunidades de trabajo y libertades sindicales, esperamos que todos los actores involucrados en estos conflictos se conduzcan con responsabilidad hacia el país, en pro del bien común.
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Economía, Noticias
Fuente: Revista Verde

EXPECTATIVAS PARA 2021 |

El sector observa con preocupación el proyecto de limitar la producción de madera, mientras destaca la recuperación de los mercados en la última etapa del año 2020.

El sector forestal observa con preocupación las limitaciones que se pretenden imponer a la producción del rubro, porque “atentan contra las reglas del juego y puede ser un factor crítico, que se sume al principal desafío que tiene Uruguay, que es el de los costos, que siguen sin muchos cambios”, dijo a VERDE Francisco Bonino, director de AF (Agroempresa Forestal), y directivo de la Sociedad de Productores Forestales. 

Bonino subrayó que tras varios años de actividad en el país, el sector “va madurando y empieza a posicionarse como un generador de desarrollo importante”. 

Agregó que, “a pesar de lo que parece, la forestación no está creciendo tanto en área, y la superficie está bastante estabilizada. Se cosecha mucho, y para crecer hay que plantar más de lo que se cosecha. Hoy la tasa de crecimiento no es como la de principios de los años 2000. Sucede que la visualización del proyecto UPM 2 puede llevar a conjeturas erróneas”.

Escenario para 2021

Dijo que para el arranque de 2021 ve un mercado más tonificado en precios y demanda. “Si el mundo logra enfrentar de buena forma la segunda ola del Covid-19, el comienzo de 2021 presenta buenas expectativas”, aunque “la recuperación de valores de la celulosa ha demorado un poco más”.

Bonino sostuvo que “el cambio más importante está vinculado al precio de los fletes en contenedores y en barco completo. El costo de los contenedores fue muy alto en 2020, porque hubo escasez global, muchos quedaron atrapados en distintos lugares por la caída del comercio, mientras que los fletes de barco completo tuvieron precios competitivos”.

Para 2021 se visualiza una estabilidad en el precio de los contenedores “pero en un nivel más alto al que teníamos hace un par de años, y también comienza a aparecer más oferta”. En el caso de los fletes de buque completo, los precios se han incrementado hasta en un 50%.

En el negocio forestal la logística “es súper importante, y en eso la pandemia también jugó a favor del sector, porque en 2020 el puerto estaba menos congestionado. En años anteriores teníamos serios problemas para atracar los barcos, desde la primavera había congestión con los cruceros. Esa competencia se redujo”.

Bonino consideró “muy bueno” que el puerto proyecte una profundidad de 14 metros y que se siga desarrollando, “porque es crítico en los costos”. Recordó que en 2019 la logística se favoreció porque otros países no querían exportar, pero ahora, con todos los países exportando, quedarán los más eficientes”. 

Mencionó un estudio de la Unión de Exportadores, que muestra que Uruguay tiene costos de servicios portuarios fuera del rango normal y está muy lejos de todos sus competidores, algo que “afecta a todos los sectores”. 

Recordó que la cadena forestal debe gran parte de su valor a la logística, “y si existen problemas y altos costos, se afecta directamente a la competitividad del sector”.

Entre los principales destinos para la colocación de pino aparece China, que se lleva el 60%, e India con el 40%. Para el eucaliptus la diversificación de mercados es interesante: China, Vietnam, Camboya, Malasia, India, Corea del Sur y otros países de Asia.

El covid y su impacto en 2020

Bonino dijo que el Covid-19 en el sector forestal tuvo distintas etapas. “En los primeros meses de pandemia mercados como China, Vietnam y otros países de Asia estaban parados. Teníamos un problema antes que el resto de los sectores, y en ese momento no teníamos claro su alcance ni la dimensión”, señaló. 

Luego, la pandemia se fue globalizando, pero en los mercados donde comenzó el coronavirus la situación se fue normalizando, y eso fue favorable para algunos productos del sector forestal. “Sobre fines de marzo y principios de abril, los mercados comenzaron a demandar, y la exportación se reactivó”, repasó. 

Agregó que la demanda por eucalipto para madera aserrable tuvo un proceso gradual. “Se empezó a recuperar de a poco, y terminó el año con un volumen superior al de 2019, aunque con menor precio”, indicó.

Las exportaciones de troza de pinos también se vieron influenciadas por la pandemia. “Comenzamos el año prácticamente sin ventas, porque los precios estaban muy bajos en abril. Nueva Zelanda ingresó en un cierre muy estricto y, siendo la principal fuente de suministro de China, nos abrió las puertas y subieron los precios. A partir de allí se comenzó a exportar con buen dinamismo”, valoró.

Explicó que no todos los productos forestales tuvieron el mismo comportamiento. “Las exportaciones de chips se pararon y no retomaron; y el precio de la celulosa estuvo muy influenciado por la pandemia, aunque sobre fin de año empezó a recuperarse”, dijo.

Por último, señaló que en los mercados de madera aserrable hubo varios meses de incertidumbre, porque los países demandantes no estaban consumiendo. “Recién desde julio o agosto se retomaron las ventas, y como Uruguay estaba abierto para exportar, se pudo vender a diversos mercados”, destacó.


Revista VERDE N° 90

 
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Comercio Exterior, Economía
«Hay mucho más empuje por construir nuevos productos de ingeniería forestal, eso se va a empezar a ver quizá lentamente pero con más fuerza. Si hay buen clima de inversiones o un buen nivel de actividad económica, suceden muchas cosas a la vez”.

“Lo que estamos viendo hoy es que el sector forestal va a continuar creciendo en las exportaciones y eso es un hecho, y por otro lado tenemos las expectativas de una nueva administración”, dijo el presidente de la Sociedad de Productores Forestales (SPF) Carlos Faroppa al ser entrevistado por Horacio Jaume.

Agregó que en forestación “se ha generado un conocimiento nuevo y eso es lo que se va a desarrollar. Hay mucho más empuje por construir nuevos productos de ingeniería forestal, eso sí se va a empezar a ver quizá lentamente pero con más fuerza de lo que se vio en los últimos años cuando hubo más voluntad que hechos”. “Si hay buen clima de inversiones o un buen nivel de actividad económica, suceden muchas cosas a la vez”, subrayó.

 

Horacio Jaume: No había dudas de que a la madera le quedaba mucho terreno para recorrer. Lo que se vio alterado fue la velocidad con qué se desarrollaban esos proyectos, muchos parecían que venían muy rápido y otros quedaron a la expectativa.

Carlos Faroppa: Van sucediendo fenómenos de coyuntura y eso hace que haya jugadores que entraron con mucha fuerza y después salen y llegan otros. Es el relevo de inversores y nuevas empresas que atraen al sector. Lo que estamos viendo hoy es que el sector forestal va a continuar creciendo en las exportaciones y eso es un hecho, y por otro lado tenemos las expectativas de una nueva administración.

Uruguay ha sido serio y respetuoso del marco legal. Por otro lado hemos tenido algunos problemas con el ordenamiento territorial y sobre determinaciones de áreas protegidas, eso trae inseguridad jurídica porque si no está planificado y si uno no sabe qué va a suceder en los próximos años puede cambian las reglas de juego. Eso fue algo de lo que pasó en los últimos años. En lo global se mantuvo pero en lo específico hubo gente que tuvo que detener proyectos porque no podía plantar o tenía una autoridad ambiental que cambió y empezó a pedir muchos más requerimientos.

Es difícil juntar producción y sostenibilidad, pero hay que hacerlo y parte de esto es la esperanza que tenemos en la nueva administración, que tenga esa armonía.

Lo que queda ahora es ver qué autoridad forestal tendremos, cómo será el Ministerio de Ganadería, y hay en la Ley de Urgente Consideración con un capítulo sobre el Ministerio de Ambiente.

Horacio Jaume: ¿En que afectaría eso a la producción?

Faroppa: Habría una autoridad específica en ambiente y habría que ver cómo quedan los puntos de ordenamiento territorial y los de ambiente. Hoy tenemos un tenemos un Ministerio que es Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente y hay que ver es cómo se compatibilizan y que no vayan separados.

Hoy tenemos una superposición de distintas áreas con el ordenamiento territorial nacional y el ordenamiento territorial departamental. Tenemos una institución de medio Ambiente y una Forestal, esa compatibilidad es bueno que exista, que estén pero que funcionen con objetivos en común, coordinadamente.

Horacio Jaume: Actualmente China es el epicentro de la atención. ¿Incide actualmente sobre la forestación?

Faroppa: En el mercado mundial sin duda, China es un jugador de primera línea y en el mundo forestal nuestro más aún. Es nuestro principal socio comercial en varios rubros y también en el mundo forestal, y cada vez se vuelve más importante.

En julio o agosto pasado empezó a caer el mercado y todavía no tenemos señales de reactivación, o si la hubo fue alguna muy pequeña. Tendrán que pasar las fiestas chinas para que se acomoden los mercados, pero también con el tema sanitario y el surgimiento del coronavirus hay una gran restricción.

Lo que sabemos es que la gente no se moviliza de sus casas, las empresas están semiparadas y en estado de alerta, claramente están con una emergencia prioritaria sobre todas las demás actividades. Veremos que sucede.

Horacio Jaume: ¿Qué va a pasar con la infraestructura para poder trabajar la madera internamente? ¿Podemos decir que está instalada la industria y se va a desarrollar?

Faroppa: Industria tenemos y hay que instalar más, para otra forma de elaboración de la madera, además de celulosa.

Se ha trabajado mucho desde la Universidad, el Latu, la Dirección Forestal, la Facultad de Ingeniería, Arquitectura de la ORT sobre estructuras de madera. Lo que no hemos visto en los últimos veinte años y que tal vez comencemos a ver más, es construcción en madera por razones de sustentabilidad ambiental, económica y energética. Y puede ser un número significativo a nivel país en construcción porque genera nuevas formas de trabajar, de construir y se generan conocimientos, y por otro lado una nueva industria.

Además se ha generado un conocimiento nuevo y eso es lo que se va a desarrollar. Hay mucho más empuje por construir nuevos productos de ingeniería forestal, eso sí se va a empezar a ver quizá lentamente pero con más fuerza de lo que se vio en los últimos años cuando hubo más voluntad que hechos.

Si hay buen clima de inversiones o un buen nivel de actividad económica, suceden muchas cosas a la vez.

Hay que recordar que el sector forestal funciona como un ahorro de inversión y se dispara en los momentos de mucha o escasa actividad, y ha funcionado así. Cuando aparecen las plantas de celulosa en Uruguay fue un momento de caída y eso porque estaba el ahorro previo de los bosques. Cuando tenemos la riqueza de los bosques podemos planificar o disparar que se generen eventos productivos importantes.

Si el marco económico y social es mejor se dispara más rápido y suceden más iniciativas.

Fuente: Todo Campo
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Comercio Exterior, Economía, Noticias
El sector forestal sufrió en 2019 por una caída en los precios internacionales de la celulosa y porque China – un importante mercado- redujo su demanda por madera sólida.

En tanto, 2020 comenzó con la misma tónica, pero se prevé que la tendencia cambie en marzo, cuando se espera aumentos en los precios. Ese panorama, teniendo como marco la confirmación de la instalación de una segunda planta de celulosa de UPM en el país, establece en el sector un sabor agridulce, considerando además que las proyecciones mundiales de producción y demanda de la celulosa son alentadoras.
 
En 2019 las exportaciones del sector mostraron una retracción de 7% interanual, de enero a setiembre, según se informó en el Anuario de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa) del Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca (MGAP).

Las exportaciones de productos forestales estuvieron en el eje de US$ 1.907 millones al cierre de 2019, de los cuales US$ 1.520 corresponden a pulpa de celulosa.

Por su parte, las importaciones sufrieron una caída en casi todos los rubros, hasta situarse en US$ 166 millones, es decir, 7% menos que en 2018.

Carlos Faroppa, presidente de la Sociedad de Productores Forestales (SPF), destacó en 2019 cerró con una caída en algunas exportaciones del sector forestal, sobre todo en madera aserrada y en madera de rodillo de pino.
 
En diálogo con El Observador, sostuvo que si bien la venta de celulosa se mantuvo estable, los precios sufrieron una baja y, por lo tanto, el monto que ingresó al sector forestal fue menor.

La devaluación de la moneda China y de la de Nueva Zelanda -un importante competidor para Uruguay fueron otros factores que también jugaron en contra, dado que el gigante asiático perdió un mercado y, por ende, perdió oportunidades comerciales.
 
«Todo eso pasó durante el segundo semestre de 2019, y 2020 comienza con la misma tónica», afirmó.

De todas maneras, aseguró, se esperan novedades y cambios de tendencia en marzo.

El arranque de año coincide en los niveles de precios y niveles de oferta. «La caída de China fue importante, tanto en exportaciones de madera como en la baja de los precios», señaló.
 
Según Opypa, para 2020 las perspectivas son más inciertas, no solo por el mayor plazo, sino porque están cambiando las condiciones del mercado. El documento señaló que, por un lado, el precio de la celulosa no muestra signos de detener su caída, pese a la recuperación de la producción de papel y productos de China.

 «Lo que pasó fue que en celulosa hubo una caída de precios por sobrestock, principalmente de Brasil, y al ir desapareciendo ese sobrestock confiamos en que los precios se normalicen para más adelante», comentó.

La llegada de UPM II La noticia más relevante de 2019 para el sector forestal fue la confirmación por parte de UPM de la construcción de su segunda planta de producción de celulosa en Uruguay, que tendrá una capacidad de producción de 2,1 millones de toneladas, similar a lo producido por las dos plantas que ya se encuentran en el país, destacó Opypa.
 
Faroppa opinó que la tercera industria de celulosa es un proyecto a largo plazo «que no modifica los objetivos, no modificará los proyectos, simplemente cuando esté construida y en funcionamiento ahí se encontrarán con una coyuntura de precios y mercados que va a ser distinta a la de hoy probablemente», señaló.

Añadió que «no habrá modificaciones» en la producción mundial, porque «probablemente alguna planta antigua deje de producir y así se reacomodarán las producciones».

De todas formas, la producción y la demanda por celulosa «es creciente y va a seguir siendo así», afirmó.

Manuela García Pintos
Fuente: Agropecuario (El Observador)
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Economía
Uruguay XXI presentó un informe sobre la Inversión Extrajera Directa (IED) en el país en los últimos 20 años. En este documento se destaca al sector forestal, junto a la industria frigorífica, como uno de los sectores que más incidencia ha tenido en las ventas al exterior por parte de empresas extranjeras instaladas en el país.

De acuerdo a los datos publicados, entre 2008 y 2018 la IED alcanzó un promedio anual del 5% del PBI, porcentaje por encima de la media de la región, solo por debajo de Costa Rica y Chile. Esto ha sido posible gracias a los incentivos que significan diversas leyes promulgadas, como Ley de Inversiones, la Ley de Zonas Francas, Régimen de Puerto y Aeropuerto Libre, los contratos de Participación Público-Privada (PPP), Parques Industriales y Admisión Temporaria, etc.

La participación de empresas extranjeras en las exportaciones de bienes, en 2003 fue de un 24%, en 2018 fue de un 70%. Este aumento se refleja en una trasformación de la canasta exportadora y ha logrado, de acuerdo con el informe, bajar la dependencia de los mercados regionales al lograr una mayor diversificación.

Otros de los efectos positivos de la IED son la mejora de los estándares de calidad y la eficiencia técnica que se traslada a las empresas nacionales.

SECTOR FORESTAL
En 2018 el sector forestal fue el principal exportador del país, sobrepasando a la industria cárnica por primera vez, representando un 24% de las exportaciones de bienes de Uruguay corresponden a madera y celulosa.

Este crecimiento del sector fue impulsado por la Ley Forestal de 1987 que apoyó el desarrollo de bosques y, con el aumento de materia prima fue posible el surgimiento de la industria de la celulosa, así como el desarrollo de una industria de trasformación mecánica de la madera.

De acuerdo con el informe “el sector ha crecido en términos exponenciales en el período analizado, a una tasa promedio anual de 13,4%”, desde 2005 a 2018

Empresas como Botnia, luego UPM y Montes del Planta, impulsaron la dinámica de la IED, fomentaron la creación de negocios asociados, tales como servicios e infraestructura logística, empresas especializadas en manejo y cosecha, desarrollo de viveros, etc.

En lo que tiene que ver con las exportaciones del sector, el 80% de ellas corresponden a celulosa, perteneciendo en su totalidad a empresas extranjeras. Respecto a la exportación de madera y sus derivados, el 60% de las ventas al exterior corresponden a empresas de radicadas en el mencionado proceso de captación de IED.

Ver informe completo
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Comercio Exterior, Economía
El impacto de la inversión extranjera directa y los cambios en frigoríficos y forestales.

Las empresas extranjeras que están instaladas en Uruguay han contribuido a una mayor diversificación de la canasta exportadora y la Inversión Extranjera Directa (IED) que ha recibido el país se ha visto reflejada en el cambio del patrón exportador de Uruguay, tanto en productos vendidos al exterior como en los destinos.

Así lo afirmó un informe de la agencia del gobierno Uruguay XXI que analiza la incidencia de la IED y estudia el comportamiento de las empresas extranjeras exportadoras.

Entre otras cosas, la investigación evaluó cuánto representaron las ventas de dichas empresas en el total exportado, qué tipo de bienes y servicios vendieron, a qué mercados y qué tan importante fue su aporte en la diversificación de destinos de exportación.

Como principal conclusión, el informe sostiene que Uruguay recibió un «boom de IED en los últimos 20 años», lo que llevó a que mientras que en el 2003 las firmas extranjeras tenían una participación del 24% en las exportaciones de bienes, en 2018 esa cifra subió al 70%.

En concreto, según Uruguay XXI, entre 2008 y 2018, el país se convirtió en un importante receptor de IED dado que alcanzó en promedio el 5% del Producto Interno Bruto (PIB). Esta cifra se ubicó solo por debajo de Chile y Costa Rica, y por encima del promedio de la región.

Asimismo, el informe destacó que la IED que recibió el país tuvo un «importante crecimiento» respecto a una década atrás, cuando entre 1997 y 2007 la IED en Uruguay representaba solamente el 3% del PIB.

Entre 2003 y 2018, las exportaciones del país se cuadruplicaron, principalmente por una mayor dinámica de las exportaciones de origen de capital extranjero que crecieron a una tasa promedio anual del 18%, mientras que las de origen nacional crecieron a una tasa del 3% promedio.

La investigación destacó que si bien la entrada de capitales extranjeros a Uruguay se dio «en forma generalizada y transversal» en la mayoría de los sectores que venden al exterior, el forestal y la industria frigorífica fueron los rubros que más incidencia tuvieron en el proceso de extranjerización de las exportaciones de bienes.

Al analizar a qué país pertenecen las empresas que exportaron desde Uruguay, el informe oficial destacó que las provenientes de Europa son las que más aumentaron su participación a lo largo del período, en detrimento de las exportaciones de origen nacional.

La participación de empresas argentinas se mantuvo relativamente estable y la participación de compañías brasileñas aumentó, principalmente en 2007, a partir de la compra de alguno de los frigoríficos más importantes del país.

Cuando se evalúa la composición de los seis principales productos de la canasta exportadora entre 2003 y 2018, se ve un cambio «sustancial». Las exportaciones de arroz, lana y tejidos, cueros y productos del mar perdieron participación, mientras se dio un impulso de productos como la celulosa y la soja.

«Si bien en 2003 ya se exportaba madera, en 2018 la importancia del producto aumentó de manera considerable, mostrando junto a la celulosa el vertiginoso crecimiento del sector forestal», destacó el informe de Uruguay XXI.

Al profundizar en las características de la IED que recibió Uruguay, se menciona que los dos sectores que más inversión recibieron en el período son la industria frigorífica y el forestal, que representan en conjunto más del 40% de las exportaciones uruguayas.

Las inversiones asociadas a las plantas de celulosa (de UPM y Montes del Plata), así como en la industria frigorífica y en la agricultura, fueron las determinantes para explicar los impactos de capitales extranjeros en el actual patrón exportador.

«La IED recibida en esos sectores se produjo bajo dos modalidades diferentes», indicó el informe. Por un lado, la industria frigorífica se caracterizó por dinámicas de estrategia corporativa en la que se originaron fusiones, combinaciones y adquisiciones de otras compañías o activos. Por otro lado, en el sector forestal las inversiones se produjeron a través de «proyectos greenfield» (a cielo abierto) gracias a una ley que generó incentivos para la inversión en la primera etapa de la cadena.

En el total de las dos industrias, «el 80% de las ventas corresponden a empresas extranjeras instaladas en el país», señaló la investigación.
En 2018 fueron 162 las empresas extranjeras que exportaron (la mayoría de gran porte o de tamaño mediano), esto significa el 21% del total de las empresas exportadoras. En relación al origen del capital, las empresas brasileñas instaladas en Uruguay son las que presentaron mayores valores exportados (con fuerte presencia de frigoríficos).

En orden de relevancia le siguen otros países como Suecia, Estados Unidos y Finlandia, que en conjunto representan el 42% de las exportaciones. En tanto, Argentina explica el 7% a pesar de ser el país que presenta mayor cantidad de empresas.

Las exportaciones de las empresas extranjeras alcanzaron US$ 6.305 millones en 2018 y se concentraron principalmente en cinco productos: celulosa, carne bovina, concentrado de bebidas, soja y arroz. 

Las exportaciones en 2018 de las empresas del exterior sumaron US$ 6.305 millones.

Fuente: El País
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Economía, Noticias
En la Quebrada de los Cuervos hay árboles, arbustos, helechos, plantas epífitas y trepadoras, cuervos de cabeza roja, negra y amarilla, seriemas, osos hormigueros, gatos margay y tatús de rabo molle. Es una pradera agreste y exuberante que forma parte de las llamadas serranías del este y rodea un paso muy estrecho del arroyo Yerbal Chico, en Treinta y Tres, donde convive una flora y fauna que por su valor biológico, científico y paisajístico derivó en el ingreso en 2008 de 5.000 hectáreas de la zona al Sistema Nacional de Áreas Protegidas.

Para la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) ese espacio no es suficiente. El 26 de julio publicó un proyecto de ampliación del área protegida que incluye también nuevas reglas de protección. “Al momento, se encuentran fuera de los límites del área sitios representativos de las serranías y de singular belleza escénica”, indica la puesta de manifiesto de la iniciativa, según la cual el espacio también debe extenderse por el “cambio de uso del suelo y la alteración del paisaje, el uso turístico del área y el potencial de actividades productivas sostenibles”.

La propuesta planea elevar el área protegida a un total de 51.128 hectáreas, casi la superficie de Montevideo, y se encuentra con la oposición de diversos actores, entre ellos la Intendencia de Treinta y Tres. Los suelos en las adyacencias de la Quebrada de los Cuervos los trabajan pequeños y grandes productores públicos y privados para la ganadería extensiva, la forestación, la energía eólica y la minería, y varios aseguran que de agrandarse el área protegida se debilitarán sus resultados económicos. Una de las quejas más fuertes proviene de la Sociedad de Productores Forestales, que representa a distintas empresas de esa industria y que el 5 de noviembre presentó un escrito a la Dinama expresando su desacuerdo con la medida.

“El proyecto ha omitido evaluar debidamente las consecuencias que puede implicar, en especial el impacto socioeconómico que puede acarrear para el área comprendida en el mismo”, indica el documento al cual accedió Búsqueda. “Las limitaciones establecidas para el desarrollo de actividades relacionadas con la forestación se traducen en un eventual perjuicio, no solamente para los propietarios de empresas que desarrollan estas actividades. No debe minimizarse nunca la gravedad que subyace a toda eventual desaparición de fuentes de producción nacional tan importantes, generadoras, además, de numerosos puestos de trabajo”, agrega.

En total son seis las empresas forestales que en la Quebrada de los Cuervos tienen terrenos que pueden ser afectados con la extensión del área protegida: UPM, Agroempresa Forestal, Cambiun, Lumin, Pradera Roja y El Bragado. En el escrito, la Sociedad de Productores Forestales advierte que las empresas del rubro proyectan sus estrategias a largo plazo, por lo que una decisión como esta —la cual aseguran que no les fue informada con suficiente antelación— anula todas las previsiones que ya tienen definidas. En el caso de UPM, por ejemplo, para decidir su segunda inversión en el país tomó en cuenta la creciente base forestal que a lo largo de la última década desarrolló en Uruguay, con plantaciones propias y en asociaciones con terceros. En julio, cuando confirmó la construcción de su planta de celulosa en Pueblo Centenario, la pastera finlandesa indicó en un comunicado de prensa que la disponibilidad de madera de eucalyptus para esa fábrica está asegurada a través de plantaciones propias de la empresa y a través de arrendamientos, así como por acuerdos de suministro de madera con pequeños y medianos productores rurales uruguayos.

“En el caso de la actividad forestal, las empresas poseen una estructura económica y plan comercial particular, dados los tiempos propios de la actividad. Los planes económicos que realizan las empresas, planes que determinan su ahorro, gasto, accionar, son planes a largo plazo (60 años), por lo que cambios abruptos como este terminarían por dejar en letra muerta el desarrollo socioeconómico, ya que las empresas y los trabajadores que en exclusiva dependen de ello verían extinta su fuente de trabajo”, dice el informe de la Sociedad de Productores Forestales.

Para esta asociación, la iniciativa de la Dinama es aún más imprevista ya que choca con los intereses a favor de la forestación empujados por los distintos gobiernos desde el retorno de la democracia, incluido el actual de Tabaré Vázquez. “El proyecto trasluce un total desconocimiento de los pormenores y características de la industria forestal nacional, presentando un análisis asistemático de la realidad nacional”, critica, y señala “la contradicción en el desarrollo de políticas públicas disímiles, que afectan la imagen internacional del país, poniendo en peligro las futuras decisiones de inversión extranjera”. El documento detalla que, de completarse, la ampliación del área protegida va a afectar a emprendimientos forestales de 3.048 hectáreas e inversiones por más de US$ 22 millones.

Un despropósito
La oposición a la propuesta de la Dinama no es solamente de la industria forestal. De acuerdo a datos recabados por la Sociedad de Productores Forestales, el 75,6% de los afectados por el proyecto está en contra; vecinos de la zona manifestaron su discrepancia el viernes 6 durante la audiencia pública organizada por la Dinama que se desarrolló en Treinta y Tres. Uno de los asistentes fue el coordinador del equipo de ordenamiento territorial de la intendencia, Gerardo Caticha, quien expresó su malestar con que el proyecto se haya llevado adelante sin la aprobación municipal. Sostuvo que este tipo de decisiones se toman con los instrumentos legales de ordenamiento territorial, por lo que deben coordinarse entre la autoridad nacional y la municipal.

“Es un despropósito el aumento del área que quieren ampliar, que llegaría a 50.000 hectáreas”, dijo a Búsqueda el intendente blanco de Treinta y Tres, Ramón Da Silva. “No hay ningún elemento que amerite esa ampliación. Justificación clara no tienen ninguna”, añadió. Da Silva dijo estar “convencido” de que esto “atenta” contra muchos productores de la zona y contra el “potencial desarrollo del departamento”. Además, para el jerarca esto supone un nuevo “palo en la rueda” del oficialismo en la transición al gobierno de Luis Lacalle Pou. “Es muy desprolijo que la Dinama haga esto en plena transición de gobierno. Este planteo está sacado de los pelos, a las apuradas. Está totalmente fuera de lugar y de contexto“, subrayó.

En ese sentido, tanto la intendencia como los productores afectados manifestaron que la comunicación de la iniciativa no se realizó según los tiempos establecidos para estos casos por el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente. “Los propietarios de terrenos en la zona no fueron notificados personalmente de la propuesta como está previsto por las leyes y decretos del país. Solo existe una publicación del proyecto el 26 de julio en el Diario oficial”, afirmó a Búsqueda Miguel Helou, gerente general de la Sociedad de Productores Forestales.

Helou explicó que, debido a la falta de notificación, las empresas que forman parte de la organización no tuvieron tiempo para estudiar al detalle los sustentos técnicos planteados por la Dinama, pero su intención es, antes de analizar cualquier acción legal, tener una instancia de trabajo donde “armonizar” puntos en común. “En la audiencia pública propusimos empezar el proceso desde cero pero la Dinama no quiso. Intentamos contactarnos desde agosto con la Dinama y la reunión nos la concedieron el miércoles 4, dos días antes de la audiencia pública. Eso da la pauta de que no hubo un relacionamiento del todo fluido”.

Fuente: Búsqueda
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Que se trabaje sobre las condiciones de la seguridad jurídica actual de proyectos y tenencia de la tierra. Hoy suceden eventos en los cuales la Dirección Nacional de Medio Ambiente controla los proyectos y, a veces, son inciertos la ejecución de los mismos.

Por otro lado, con la declaración de ampliaciones o nuevas áreas protegidas se ha quitado la seguridad al dueño de la tierra, sea el rubro que sea, de poder hacer el uso correspondiente de la tierra, su mejor uso, por limitaciones que no son comprobadas que sean ambientales. No solo hay que mirar muy bien la seguridad jurídica, sino también el buen manejo del ambiente y producción. Alcanzar el equilibrio correcto.

Además mejorar las condiciones de competitividad hacia el futuro que afectan al país agro-exportador y forestal-exportador. Que van desde el ordenamiento legal jurídico, la infraestructura, el costo país y los costos de la energía eléctrica y los combustibles. Son temas que el nuevo gobierno ha identificado y tiene una clara hoja de ruta sobre cómo trabajar.

Fuente: El País

Al mismo tiempo, en algunas partes de la cadena agro-forestal hay espacio para agregar valor a la madera solida. El país comenzó el camino de construcción con madera y se debe dar más empuje a lo que tenemos, hay conocimiento al respecto, y ampliar el clúster forestal. Con una industria forestal que tenga diversidad, distintas y complementarias, y sume innovación e investigación para agregar a futuro más valor a la producción.
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Economía, Noticias
A partir de 2020 y según una disposición establecida en la nueva ley de contratos de seguros -aprobada a fines del año pasado-, las empresas del sector rural dejarán de abonar la cobertura por accidentes de trabajo y enfermedades a través del aporte unificado al Banco de Previsión Social (BPS) y deberán pagar una póliza individual al Banco de Seguros del Estado (BSE).

El socio de CPA Ferrere, Leonardo Isoardi, dijo a El País que se trata de “un seguro obligatorio” que “todas las empresas pagan en función del salario” de los trabajadores, pero para las del ámbito rural había una excepción y lo abonaban dentro del aporte unificado al BPS, que “se calculaba en función de una base mínima de hectáreas”.

Con el sistema en vigencia hasta fin de año, el BPS transfería la parte correspondiente al seguro de accidentes al BSE. “Ahora pasa a ser en función del salario, no importan las hectáreas”, comentó el experto. Esto equipara la situación al resto de los sectores, y elimina algunas inequidades porque el régimen actual perjudicaba a quienes tenían muchas hectáreas pero pocos trabajadores.

“Se creará una póliza para cada empresa y se definirá el porcentaje de aportación, que dependerá de la actividad y podrá contemplar la peligrosidad del subsector y del establecimiento si correspondiera. Luego BPS enviará la información de los salarios declarados en el período al BSE, y este emitirá la factura correspondiente”, detalló un artículo en la web de CPA Ferrere.

También señaló que la ley de seguros previó “un régimen transitorio de adecuación, considerando para el primer año una bonificación del 60%, para el segundo año del 40%, para el tercer año del 20%, llegándose al valor técnico total a partir del cuarto año”. Es decir, que el sector rural pasará a pagar el seguro por accidentes de trabajo y enfermedades de forma equivalente al resto de los sectores en 2023.
A su vez, como los pagos del seguro son cuatrimestrales y las nuevas reglas regirán desde el período enero-abril, el primer vencimiento de pago será el 15 de junio del año próximo.

Según explicó Isoardi, hoy las empresas rurales pagan una tasa de $ 363 por mes por un campo de hasta 583 hectáreas explotadas por la cobertura.

El nuevo régimen estableció distintas primas en función del rubro de actividad, por ejemplo la agricultura extensiva (cultivo de cereales, oleaginosos, legumbres y forrajes) pagará una tasa sin impuestos de 1,596% en 2020 (con bonificación del 60%) que crecerá gradualmente hasta 3,99% en 2023.

El subsector rural con una tasa más alta es la forestación, que pagará una prima de 1,748% el año próximo que llegará a 4,37% en 2023. El socio de CPA señaló que estas tasas reflejan “el riesgo asociada a la actividad”, que en el caso de la forestación es mayor “a un cultivo de hortalizas”.

Sobre los efectos de este cambio en los aportes al Banco de Seguros, Isoardi comentó que afectará a las empresas “que tengan mucha mano de obra”, como las del sector citrícola o la industria del cannabis. Mientras que la ganadería extensiva puede tener “un sobrecosto menor”, ya que deja de pagar en función de las hectáreas y pasa a hacerlo por empleado.

El artículo de CPA Ferrere repasó que “las nuevas pólizas admitirán intermediación de asesores de seguros o podrán ser gestionadas directamente con el BSE”. También resaltó que “dado este cambio de sistema, es importante aportar al BSE la información del correo electrónico al que desee que se le envíen las facturas y las comunicaciones vinculadas a esta cobertura, completando y entregando el formulario de Actualización de Datos de Aportación Rural” disponible en la web del Banco de Seguros.

La nueva ley de seguros reemplazó a la normativa anterior que regía desde 1865, y se aprobó tras distintos intentos de actualización en las últimas décadas. “Tenemos una ley alineada a estándares internacionales, equilibrada y con consenso en el sector”, dijo tiempo atrás la abogada de Ferrere, Geraldine Ifran.

Fuente: El País
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Comercio Exterior, Economía, Noticias
La celulosa no tiene aranceles ni barrera de acceso a los mercados, una “ventaja” en los tiempos actuales de disputa comercial, sostuvo ayer el economista de CPA, Alfonso Capurro.

En estos momentos en todo el mundo quienes quieren hacer negocios -tanto gobiernos como privados- están atentos a la guerra comercial entre Estados Unidos y China, porque los coletazos de la disputa afectan a prácticamente todos los sectores y países. Sin embargo, según explicó ayer el economista de CPA, Alfonso Capurro, hay un sector productivo que escapa a eso y en donde Uruguay tiene una oportunidad de consolidar su crecimiento: el forestal.

“Es un bien intermedio, sin aranceles, (entonces) queda por fuera de todos los problemas que hay en el comercio mundial por la guerra (entre las dos principales potencias). No tener aranceles ni barreras de acceso a los mercados hoy es una ventaja importante”, sostuvo ayer al participar de un panel en el marco del II Foro de Inversión Europea en Uruguay.

El analista repasó que el año pasado el sector forestal se transformó en el principal producto de exportación de Uruguay, desplazando a la carne. Incluso las perspectivas hacia adelante son de “consolidar” ese rol dentro de la economía, ya que desde 2023 cuando esté a pleno la nueva planta de celulosa de UPM en Pueblo Centenario (Durazno) se llegará a producir 3.000 millones de toneladas.
“Deberá subir mucho (el precio internacional de) la carne para competir” por el primer puesto del ranking exportador, señaló Capurro.

En esa línea, Javier Solari, vicepresidente de Proyecto y Logística de UPM, dijo al participar del panel que la cadena de la celulosa “es básicamente rural” y tiene como mayor potencial que “no puede prenderse y apagarse en función de cómo están las condiciones económicas”. Esto, según explicó, refiere a que “producimos un bien intermedio que puede darle estabilidad a una cadena, porque si el mercado (global) cae la celulosa puede caer algo de precio, pero no va a caer tanto la demanda”, como sí pasa con otros commodities.

En ese sentido, Solari detalló que “la demanda de celulosa aumenta” en el mundo, pese a que “el papel está en jaque”. Esto se da porque la población tiene cada vez mayor expectativa de vida y los adultos mayores suelen consumir productos derivados.

También porque hay un crecimiento de la clase media y de la urbanización, fenómenos que asociados con la cada vez mayor penetración de los productos electrónicos hacen que se consuma más papel y cartón -en forma de empaquetado, entre otros-.

Tanto Capurro como el ejecutivo de UPM y jerarcas del gobierno que participaron del evento, destacaron la inversión de la empresa de celulosa finlandesa en una zona poco desarrollada del interior del país.

El analista de CPA señaló que la nueva planta sumará dos puntos porcentuales al PIB, pero resaltó que “es distinto lo que valen esos dos puntos en la zona que se instalará”. Indicó que “los salarios en el interior van a parar al almacén y a distintos servicios”.
“Invertir en el interior es una apuesta para ser más eficientes en el transporte y ser más competitivos. Un ferrocarril conectado al puerto de Montevideo es importante” no solo para UPM sino también para otros sectores productivos, subrayó Solari.

También integró el panel Alejandro Ruibal, director de la constructora Saceem, que integra el Grupo Vía Central que se encargará a través del sistema de Participación Público-Privada (PPP) de la construcción del ferrocarril que conectará Paso de los Toros (localidad cercana a la nueva planta de UPM) con Montevideo.

Este proyecto “levanta el nivel de las vías con durmientes de hormigón y rieles soldados”, sumado a que “hay un montón de obras asociadas al ferrocarril como refuerzo de puentes y construcción de viaductos”.

Capurro apuntó que lograr un sistema de transporte multimodal eficiente puede tener derrames en el resto de la economía. “Los combustibles en Uruguay no son baratos y para las cadenas logísticas eso es una restricción cuando los precios (internacionales) bajan, como pasó con la soja o el arroz. Con un sistema de transporte eficiente podrían mejorar la rentabilidad”, explicó.

Por otra parte, el economista de CPA se refirió al esquema de exoneraciones al que accedió UPM y sostuvo que es un diferencial de Uruguay “no discriminar entre empresas locales y extranjeras” al brindar beneficios. A su vez, aclaró que si bien desarrollará su actividad en régimen de zona franca (exonerada de impuestos) habrá aportes a la recaudación a través de toda la cadena de servicios que activará.

“Hay que destacar que la cadena forestal paga por hectárea US$ 300, superior a las producciones alternativas. Este proyecto genera recaudación genuina y es mejor que el escenario contrafáctico”, sentenció el vicepresidente de Proyecto y Logística de UPM.

Fuente: El País

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