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Sociedad de Productores Forestales advierte sobre proyecto de ley que genera perjuicios económicos, que afecta seguridad jurídica por generar una restricción sin precedentes y quiebra una política de Estado, sostenida por siete gobiernos de tres partidos políticos, durante tres décadas.

La “Sociedad de Productores Forestales” manifiesta su honda preocupación por la aprobación en Diputados del proyecto de ley que limita la producción forestal, ya que una normativa con ese alcance supone un grave riesgo para las posibilidades de desarrollo del sector, y del desarrollo económico del país.

La sanción de una ley en ese sentido pone en tela de juicio la seguridad jurídica, no solo en el sector forestal sino en todas las actividades económicas del país, lo que es un elemento clave para la atracción de inversiones y es un activo competitivo a nivel internacional.

El proyecto aprobado por la Cámara de Diputados establece un límite para la superficie a forestar, junto con la prohibición de hacerlo fuera de tierras fijadas como “prioridad forestal”, lo que no tiene antecedentes en nuestro país.

De esa forma, se busca imponer restricciones a la libertad de producción, lo que en nuestro ordenamiento jurídico solo puede hacerse para preservar un bien superior que se vea amenazado. Sin embargo, no existe en el proyecto, ni en su exposición de motivos, argumentación sobre cuál es el bien superior a preservar.

La restricción planteada atenta contra la posibilidad que los productores puedan elegir el mejor destino productivo para sus tierras.

Los productores que participan en la forestación, mediante alianzas o esquemas de fomento, en general pequeños, serán los más perjudicados, porque para ellos las posibilidades de desarrollar actividad productiva será limitada y consecuentemente se afectará negativamente el valor de la tierra y de sus activos.

Este proyecto de ley quiebra una tradición republicana, sostenida por siete gobiernos de los tres partidos políticos que gobernaron el país, para pasar a un sistema de actividad limitada y restringida, trastoca decisivamente las bases fundamentales que permitieron el desarrollo de estos años.

La estabilidad y seguridad jurídica han sido pilares diferenciadores de Uruguay a la hora de atraer inversiones en todos los sectores de actividad. En este sentido, la aprobación de este proyecto supondría perder este activo competitivo, teniendo como marco la afectación de un sector fundamental para la economía que ha sido pilar de atracción de grandes inversiones. 

En caso de prosperar este proyecto, el sector forestal sería el único del agro en tener una cota sobre las tierras que puede dedicar a la actividad, lo cual significa una discriminación negativa, sin fundamentos ni precedentes.

Por todos estos motivos, la “Sociedad de Productores Forestales” considera que el proyecto supone un grave riesgo para las posibilidades de desarrollo de la actividad forestal y del país.
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El crecimiento del sector forestal en las últimas décadas

El sector forestal tuvo un desarrollo significativo en las últimas décadas en nuestro país. La superficie forestada subió desde unas200.000 hectáreas a inicios de los años 90 a algo más de 1 millón de hectáreas actualmente y la extracción de madera se multiplicó por cinco en los últimos 20 años, alcanzando los 17 millones de m3 en 2019.

Esa expansión se inició a instancias de una política de estímulo definida a finales de los años 80 y sostenida por los distintos gobiernos desde entonces como una política de Estado, que generó la certeza y la seguridad jurídica necesarias para la llegada de importantes inversiones al país, tanto en la producción de celulosa como en actividades de transformación e industrialización de la madera.

                Fuente: Dirección General Forestal

Como resultado de este proceso, las exportaciones de productos forestales tuvieron un extraordinario incremento en la última década. En 2019 el sector exportó casi US$ 1.900 millones, representando más del 16% de las exportaciones totales de bienes de Uruguay: US$ 1.500 millones de celulosa (el segundo rubro más importante de exportación a nivel de bienes, sólo por debajo de la carne) y US$ 370 millones de otros productos forestales (madera aserrada y terciada, chips y rolos).

A partir de 2024 – cuando las tres plantas estén operando plenamente –las exportaciones totales del sector forestal superarían los US$ 2.900 millones.

Complementariamente a la generación de divisas para el país, el sector forestal contribuye con más de 380 MW de potencia instalada para la generación de energía eléctrica en base a biomasa, lo que equivale a aproximadamente un 8% de la potencia total del país.  Con esa potencia, el sector puede cubrir hasta un 20% de la demanda de energía eléctrica en el pico y, a diferencia de otras fuentes renovables, proporciona esa cobertura de la demanda con un flujo firme (independientemente del comportamiento del clima).

La contribución del sector forestal al crecimiento y desarrollo agropecuario

Tras el fin del auge de las materias primas en 2014, la forestación jugó un rol clave como soporte para el Producto Bruto Agropecuario.

Con algo más de 1 millón de hectáreas plantadas, la forestación ha ganado participación dentro de la superficie agropecuaria total. Sin embargo, ocupa en torno al 7% del área agropecuaria total, un porcentaje muy inferior al que se observa por ejemplo en Nueva Zelanda (12%), un país de referencia, que tiene al sector agropecuario como uno de los principales motores de su desarrollo económico.
Fuente: EXANTE en base a cifras del MGAP.
(*) Se considera el total de superficie destinada a la agricultura, aunque la misma es utilizada en rotación para distintos cultivos en el ciclo de verano y de invierno. De hecho, en invierno parte de esa superficie puede destinarse al pastoreo de ganado.
(**) Hortifruticultura y vitivinicultura.

Junto con la expansión del área agrícola, el aumento del área forestal fue parte de un proceso virtuoso de reasignación y valorización de la tierra, que condujo a mayores niveles de inversión por hectárea y que terminó contribuyendo a un crecimiento muy importante de la productividad en el sector agropecuario. En efecto, en la actualidad tenemos un país con mayor actividad agrícola y forestal y con una mayor producción ganadera, realizada de forma más eficiente (más intensiva). De hecho, pese a la reducción de la superficie ganadera y lechera en las últimas décadas, los stocks vacunos alcanzaron un máximo histórico de más de 12 millones de cabezas al 30 de junio de 2020 y la remisión de leche se ubica actualmente en niveles récord. En contrapartida, la ganadería extensiva y particularmente la producción lanar retrocedieron marcadamente, pero ese retroceso fue consecuencia de una fuerte contracción de la demanda global de lana, que se reflejó en descensos marcados de las existencias ovinas en todos los principales países productores del mundo.

Principales impactos económicos del sector[1]

La cadena forestal genera impactos muy importantes en la economía uruguaya. De los US$ 2.300 millones de valor bruto de la producción forestal (considerando exportaciones y ventas en mercado interno), unos
US$ 1.700 millones son valor agregado directo a lo largo de la cadena forestal (incluyendo la fase primaria, el transporte y la fase industrial).  En tanto, si se incluyen además los impactos indirectos e inducidos, el sector contribuye en total con más de US$ 2.100 millones de valor agregado en la economía, lo que equivale a casi 4% del PBI.


Además, el sector genera de forma directa a lo largo de su cadena de valor unos 18.000 empleos, cifra que sube a más de 25.000 empleos cuando se consideran también los efectos indirectos e inducidos.


Como generador de empleo en todo el territorio uruguayo, el sector ha tenido una contribución importante en la formalización del trabajo rural, promoviendo prácticas y estándares de calidad y seguridad a lo largo de toda la cadena de valor.

Por otra parte, el sector forestal contribuye (incluyendo impactos directos, indirectos e inducidos) con casi
US$ 340 millones a los ingresos públicos (considerando tanto impuestos como contribuciones a la seguridad social).

Cuando se consideran esos impactos económicos a la luz de la superficie ocupada por el sector, se concluye de un modo inequívoco que, entre las actividades agropecuarias, la forestación presenta los mayores impactos por hectárea.

Cuando la tercera planta de celulosa esté plenamente operativa, los impactos de la cadena forestal aumentarán sustantivamente: la contribución al PBI alcanzaría a casi 6% y el sector daría soporte a más de 30.200 empleos.

[1] Estimaciones realizadas por EXANTE en el marco del trabajo “Contribución del sector forestal a la economía uruguaya”, encargado por la Sociedad de Productores Forestales.

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