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Comunicación, Noticias
“Tengo el tambo que inició mi padre en Florida, soy productor Crea lechero, y no tengo ninguna hectárea forestada porque no es tan buen negocio plantar en estos suelos”, contó en entrevista con La Mañana el presidente de los forestales Diego Mora Otegui.

Se suele “simplificar al sector forestal en el tema celulosa, pero en realidad la cadena maderera es mucho más que eso”, dijo el presidente de la Sociedad de Productores Forestales (SPF) Diego Mora. El volumen de la producción que se canaliza hacia la celulosa “hace que esa simplificación sea habitual, pero hay otros sectores muy relevantes como la transformación mecánica de la madera, los aserraderos, paneles, y también la transformación química como resinas y aceites, o la generación de energía”. También está la incorporación de la madera como material de construcción, en lo que “Uruguay ha ido avanzando, pero se necesita más porque son cambios culturales que llevan tiempo”. A diferencia de lo que se cree, “el sector forestal es más amplio que la celulosa”, definió.

“Uruguay posee 1.800 empresas de las que 1.600 son pequeñas, 120 medianas y 80 grandes; el sector emplea 25.000 personas en la distintas fase de la cadena y el aporte al PBI es del 3,6 % del producto, proyectando sobrepasar el 5 %”, detalló.

Señaló que el COVID-19 también afectó la forestación con mercados que se cerraron y otros que ahora comienzan a abrirse tímidamente, como China. Uruguay compite con Nueva Zelanda en la colocación de pinos, pero éste país tuvo dificultades y aprovechamos la oportunidad, también hay otros destinos como el abastecimiento de chips a Europa que no se ha recuperado porque tiene las plantas y la logística paradas, lo que frenó los procesos comerciales.

Consultado sobre el área plantada, Mora dijo que se ha llegado a una meseta del 5 % del territorio. “Las tasas de crecimiento es muy baja, se va replantando sobre áreas que van haciendo tala, en esas áreas se observa una replantación, y se ven algunos crecimientos en lo que se llama programas de fomento que son asociaciones entre empresas y productores que quizá están en otro rubro y han incorporado la forestación en sus predios que tienen su actividad principal en una explotación ganadera o agrícola”, agregó.

Detalló que “los mejores rendimientos están dados en los suelos de prioridad forestal” y que es la Ley Forestal la que “prevé cuales son los suelos de prioridad que tienen determinadas características”. Si lo que se pretende es tener una buena producción “no sirve plantar en cualquier lado”.

Cuando un productor va a forestar más de 100 Has. “debe dar determinados pasos porque se debe reunir determinadas características y cumplir con determinados procesos de autorización”, entre ellos “las exigencias de la Dirección Forestal del Ministerio de Ganadería, la Dinama de Medio Ambiente, y las intendencias que tienen sus normas en el ordenamiento territorial. Es el sector más regulado de todos en toda la agropecuaria. No se puede plantar en cualquier lado y está muy claro en la normativa cuáles son los procesos que se deben cumplir”.

Particularmente la Dinama “tiene un régimen de clasificación de proyectos y dependiendo de cómo los clasifica requiere una propuesta de manifiesto pública que se pone a consideración de los habitantes de la zona que puedan estar interesados en expresar sus comentarios al respecto”. A “otros proyectos se les puede agregar una audiencia pública presencial para que todos puedan expresar su posición. En eso la Dinama hace un trabajo muy exhaustivo”, expresó.

Consultado sobre si hay casos de excepción a esa normativa, Mora dijo que se requiere de la autorización ambiental y en los casos que se superen las 100 hectáreas. Aclaró que “en el imaginario colectivo se cree que donde hay un buen campo para la soja es un buen campo para la producción maderera, y no es así. Desde el punto de vista de la producción, un suelo muy bueno para producir soja, no necesariamente es bueno para producir madera”.

“Si se plantan árboles en un suelo que no tiene buenas condiciones para su desarrollo, lo que termina sucediendo es que tiene una producción de metros cúbicos de madera por hectáreas muy baja, y eso no es atractivo para ningún inversor” porque tendrá “mala producción y un árbol con problemas en su desarrollo, lo que puede terminar en un mal negocio”, advirtió.

La vaca le gana a la madera

“Yo soy más tambero que forestal, tengo el tambo que inició mi padre en Florida, soy productor Crea lechero, y no tengo ninguna hectárea forestada porque no es tan buen negocio plantar en estos suelos. Mi predio forestal está en la zona del Carmen”, departamento de Durazno, contó.

En el caso particular del tambo, ubicado en la cuenca lechera, éstos “son suelos en los que la vaca le gana al árbol, pero en otras zonas de Florida hay suelos de baja productividad que tienen otro tipo de caracterización y que son apropiados para plantar árboles y no para tener un tambo”.

En Uruguay la forestación ocupa el 5 % del territorio nacional y “como mucho llegará a un 7 %, no mucho más que eso. Primero porque hay gente con explotaciones con suelos aptos para plantar árboles que no tiene interés en forestar, y después hay áreas atractivas para forestar pero con zonas que se pierden porque un proyecto forestal implica una cantidad de área que se sacrifica con los caminos, cortafuegos, eventos geográficos que respetar y no se pueden plantar, una serie de cosas que hay que tener en cuenta. Si alguien tiene mil hectáreas y las quiere forestar, difícilmente logre forestar más del 60 % y es raro llegar al 70 %”.

“Mis exigencias financieras son las mismas como tambero y como forestal”

Se suele criticar las facilidades que se le da a la forestación a la hora de financiar una inversión, pero es un error considerar tal cosa, dijo el presidente de la SPF. “Eso se dio al inicio cuando se intentó promover al sector, hubo un plan de incentivos con subsidios específicos pero eso ya no existe”, subrayó.

Diferenció la tarea productiva con las inversiones “muy significativas” vinculadas a “la instalación de las plantas de celulosa con empresas que han negociado con los gobiernos” y “han tenido consideraciones que reclamamos para todos, porque como productor de cualquier actividad pensamos que sería bueno tener esos beneficios” que tienen esas empresas, reclamó.

Si como tambero voy al BROU y solicito una financiación para comprar vacas o reformar la sala de ordeñe, “el acceso y las consideraciones del banco van a ser por el tipo de cliente y los criterios que manejan para todos los clientes, no por hacer una inversión forestal”, subrayó.

“Hay varios subsectores que podemos promover y hacer crecer”

El diputado Rafael Menéndez (CA) presentó un proyecto de ley cuyo objetivo es “proteger el medio ambiente”, según dijo el legislador a La Mañana. En su parte medular, el proyecto limita la aprobación de iniciativas forestales a áreas cuyo índice Coneat “sea en todos los casos inferior a 76” que surge del promedio actual de los campos forestados, y propone un distanciamiento del “borde del monte”, “superior a los 300 metros” de cursos de agua. También agrega el proyecto “la rotación de cultivos entre cada turno forestal”.

El presidente de la SPF dijo que “el proyecto forestal de Uruguay es un proyecto país, aprobado por todos los partidos políticos, una cosa pocas veces vistas incluso en el mundo. Me parece que hay un tema de información que aclarar y precisar para darle un sustento técnico a lo que plantea este proyecto de ley”.

Valoró que la mayor parte de las plantaciones que posee Uruguay tienen certificación de sellos internacionales como FSC y PEFC los que garantizan el cuidado del medio ambiente. “Sin esos sellos el productor no puede exportar. Parte de las exigencias de esos sellos es que se respeten todas las normas legales vigentes y un respeto estricto por los temas ambientales que es la preocupación del consumidor de productos forestales en el mundo: que la madera venga de fuentes de usos renovables”, puntualizó Mora.

“Hay estudios específicos” respecto a los efectos de la forestación en el agua y en los suelos, y “se demuestra que los efectos del árbol son positivos para el medio ambiente”. Ya llevamos “30 años de trabajo en el sector y que me digan en qué lugar hay problemas hídricos a causa de los árboles. No hay ninguna evidencia científica”, enfatizó.

Respecto a la rotación dijo que “a un negocio que abastece una línea de producción no se le puede decir que este año no produzca y se dedique a otro cultivo. Es un planteo que no tiene sustento técnico ni económico. La mayoría de los bosques están en lugares que muchas veces no permiten otro cultivo que no sea el árbol”, indicó.

Asimismo consideró que “si lo que hay es interés por discutir sobre el futuro forestal, levantemos la mira y busquemos los mecanismos de incentivo para promover lo que nos parezca conveniente, y aprovechar más los recursos de bosque porque hay varios subsectores que podemos promover y hacer crecer. El camino no es limitar lo que se está haciendo y muy bien porque el sector forestal para el país, como inversión, ha sido notable”, finalizó.

Fuente: La Mañana
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